Wednesday, January 27, 2010

La OMS no disipa las dudas sobre la influencia de los laboratorios






El debate en el Comité de Sanidad
del Consejo de Europa sobre la
actuación de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) en la
pandemia de la nueva gripe fue
todo un combate. A un lado, el
número dos de la OMS, Keiji
Fukuda, con el presidente de la
asociación europea de fabricantes
de vacunas, Luc Hessel. Y, al
otro, el promotor de la iniciativa,
el epidemiólogo y ex presidente
del Comité (ha dejado el cargo
porque no ha sido reelegido por
su país), Wolfgang Wodarg, con
el director del centro colaborador
en epidemiología de la OMS en
Múnich, Ulrich Keil.
Era la primera vez que un foro
oficial les enfrentaba. Y había tres
temas clave: la influencia de los
laboratorios en las decisiones de
la OMS, el riesgo de las vacunas y
la declaración de pandemia. Este
siglo, la OMS ha alertado de tres
posibles pandemias: la neumonía
asiática de 2002 (200 muertos); la
gripe aviar (282 en seis años); y la
nueva gripe (al menos 14.000).
Por ahí empezó Wodarg: “Para
que haya una pandemia tiene que
haber un nuevo virus que cause
enfermedades y muertes, que sea
más grave que los anteriores. Y
eso no coincide con lo que vivimos”,
atacó. Fukuda esquivó: “No
es una gripe más. No es comparable
a la estacional”. “Ha causado
más de 14.000 muertes”. Luego
intentó explicar que esta cifra no
se podía comparar con las
500.000 de la gripe estacional,
porque se contaban de manera diferente
(en España, el Gobierno
calcula que son unas 8.000). E insistió:
“Pandemia es cuando un
nuevo virus se difunde, y éste lo
es: tiene parte de porcino, aviar y
humano, y causa en algunas personas
patologías graves. Al principio
no se podía saber su alcance,
y aún no lo sabemos; habrá que
esperar dos años. Decir que no es
pandemia es trivializar”.
Desde Bruselas, la ministra de
Sanidad, Trinidad Jiménez, le
apoyó: la OMS “actuó correctamente”
en la crisis, dijo. También
lo hizo el parlamentario francés
Denis Jacquat: “Lo que hicieron
la OMS y la industria farmacéutica
se corresponde con lo que queremos”.
Fue el único de la decena
de intervinientes que apoyó a
Fukuda. Fin del primer asalto.
Luego abrió el fuego Hessel,
de los fabricantes de vacunas. Rechazó
que los laboratorios contribuyeran
a crear la alarma para
vender sus medicamentos. “Hicimos
lo que se nos pidió: vacunas”,
argumentó. Y aprovechó para indicar
que habían donado 1,6 millones
de dosis. ¿Mucho o poco? Sólo
España reservó 20 veces más,
aunque al final sólo ha comprado
13 millones, de los que se han usado
dos millones.
Hassel abrió la puerta al debate
sobre la independencia de la
OMS. Fukuda arriesgó: “Nuestros
controles son muy rigurosos, pero
alguien puede mentir”. Y resaltó
que es difícil encontrar expertos
que nunca hayan colaborado
con la industria. “Es posible que
alguien que haya cobrado de un
laboratorio sea independiente”.
Wodarg saltó: “Estoy absolutamente
en contra”.
El epidemiólogo Keil aprovechó
un dato ofrecido por Hessel
(3.700 millones de euros invertidos
por la industria para prepararse
ante una pandemia) para
atacar: “Si han invertido tanto,
querrán recuperarlo”. Pero la parlamentaria
portuguesa Belém Roseira
pidió pruebas de las presiones
de la industria, y Wodarg patinó.
“Si no las ha habido no se entiende
el comportamiento de la
OMS. O eso, o están locos”, dijo.
Fin del segundo asalto.
Sobre la alarma por la declaración
de pandemia, Fukuda dudó.
Primero, adujo que los procedimientos
están en continua revisión,
con lo que dio a entender
que se había cambiado la definición
de pandemia sobre la marcha.
Luego, negó que la gravedad
de la enfermedad se use para declarar
la pandemia. Por último,
admitió que el sistema se va a revisar.
“El miedo no lo causa la
OMS, lo produce la propia enfermedad”,
dijo para rematar. Kiel
aprovechó: “Si el virus muta, tendremos
tiempo a adaptarnos; a lo
que no podremos acostumbrarnos
es a las campañas de miedo”.
“Con los nuevos criterios, ¿podría
declararse una pandemia de estornudos?
Sí”, ironizó.
Wodarg resumió: “Cada respuesta
aumenta mi preocupación.
En mayo de 2009, varios países
intentaron que no se declarara
la pandemia. La OMS, que
siempre fue racional, se ha vuelto
irreconocible”. El británico Michael
Hancock remachó: “Es ofensivo
que la OMS no responda. Esto
es un problema de credibilidad”.
Fukuda fue débil: “Podíamos
haberlo hecho mejor, pero
¿cómo?”. Final del combate.

Zapatero, entre el consenso y la necesidad

Horas después de recibir el no
de los líderes de Cataluña y Castilla-
La Mancha al almacén nuclear,
el presidente del Gobierno,
José Luis Rodríguez Zapatero,
apelaba a la vez al consenso y
a la necesidad de decidir. Y el
líder de la oposición, Mariano
Rajoy, le ofreció su apoyo pero
urgiendo a una solución rápida.
Zapatero recordó que no se
trata de un tema de “color político”
ni en el que exista “disciplina
de partido”. En rueda de prensa
en La Moncloa junto al primer
ministro noruego, Jens Stoltemberg,
el jefe del Gobierno señaló:
“El principio de responsabilidad
nos obliga a actuar con
el máximo consenso, pero sabiendo
que es necesario y que se
debe poner en funcionamiento
en España”. Rajoy emplazó al
Gobierno socialista a explicar
“con claridad” cuál es su posición
sobre la energía nuclear y
dónde debe ubicarse el almacén
de residuos nucleares porque de
esa manera, dijo, “se evitarían
muchos problemas”. Señaló que
el Ejecutivo “no lidera nada” y
“acaba generado problemas, tensión
y desorden entre los españoles”.
Y añadió que su partido está
“dispuesto a colaborar”, a
“brindarle ayuda” y a mantener
una posición “constructiva” sobre
el asunto. “Tiene que tomar
una decisión y si no está convencido
de la decisión y quiere apoyo,
que lo pida”, dijo.
Desde Holanda, en una visita
con periodistas al almacén nuclear
que sirve de modelo al proyecto
español, el secretario de
Estado de Energía, Pedro Luis
Marín, dio la bienvenida a la candidatura
de Ascó. A la vista del
ATC holandés, “queda demostrado
que son los países más preocupados
por el medio ambiente
y por las generaciones futuras
los que toman este tipo de decisiones”,
enfatizó.
Marín intentó suavizar la polémica
con las autonomías en
cuanto al emplazamiento del
ATC español: “No nos planteamos
la posibilidad de que una
comunidad dinamite el proceso”.
“Se tendrá en cuenta todas
las opiniones en su justa medida”,
remató el secretario de Estado
en alusión a la oposición de
Montilla. Y preguntado por la pelea
entre municipios deseosos
de acogerlo que vaticinó el ministro
Miguel Sebastián, Marín
aludió a los “cientos de llamadas”
de localidades interesadas
en el proyecto que recibe el Ministerio.
De esas llamadas sólo
han salido dos candidatos y el
plazo se cierra esta semana.

Barreda convoca un pleno contra el silo y obliga a Cospedal a mojarse




El presidente de Castilla-La
Mancha, José María Barreda,
anunció el lunes en la Ejecutiva
del PSOE que estaba dispuesto a
tomar todo tipo de medidas para
evitar que el almacén nuclear
se instale en su comunidad,
y ya ha empezado su ofensiva.
El PSOE regional promueve
un pleno extraordinario de las
Cortes autonómicas para aprobar,
con su mayoría absoluta,
una moción de condena a la candidatura
de Yebra (Guadalajara),
del PP. El texto exigirá a Yebra
que retire esa candidatura,
respaldada por los cinco concejales
del PP frente a los dos del
PSOE.
Barreda intenta forzar la máquina
para convocar el pleno extraordinario
incluso el sábado.
Con ello, el barón socialista logra
dos objetivos. Por un lado,
demuestra que antepone su comunidad
a los intereses del Gobierno,
de su mismo partido y
ratifica lo que lleva diciendo desde
2006: que no quiere el almacén
nuclear.
Por otro, Barreda trata de forzar
a su rival a mojarse en un
asunto que para ella es delicado.
Cospedal es presidenta del
PP de Castilla-La Mancha, por
lo que tiene que oponerse al almacén
e incluso ha iniciado un
expediente informativo contra
el alcalde de Yebra, pero a la vez
ocupa la secretaría general del
PP, que apoya la instalación e
incluso defiende una mayor implantación
de esta energía.
El entorno de Cospedal señalaba
ayer que el PP presentará
una propuesta alternativa, en la
que se recogerá la línea del partido:
sí a la energía nuclear, sí al
almacén, pero no en Guadalajara,
porque la provincia ya ha sido
“muy solidaria” en cuestiones
de energía nuclear.
Los populares no aclaran
aún si votarán a favor o en contra
de la iniciativa de Barreda.
El Ejecutivo de Castilla-La Mancha
ha encargado a sus servicios
jurídicos un informe sobre
si el alcalde, Pedro Sánchez, incurrió
en incompatibilidad. Sánchez
trabaja en Socoin, una subcontrata
de Unión Fenosa, titular
de la nuclear de José Zorita.
Sin embargo, el 1 de febrero la
planta pasará a ser titularidad
de la empresa pública Enresa
para que desmantele la nuclear.
Enresa, dependiente de Industria,
construirá el almacén nuclear.
La ley de las Administraciones
Públicas contempla como
motivo de abstención haber
tenido relación con una persona
jurídica interesada en el
asunto.
El alcalde sostiene que ha actuado
“con pleno derecho” y recuerda
que la votación se adoptó
por cinco votos contra dos,
por lo que su abstención no habría
cambiado nada. Muchos alcaldes
de zonas nucleares trabajan
en las centrales, como el alcalde
de Ascó, Rafael Vidal: “En
la central trabajan más de 1.000
personas. Si nos inhabilitan dejan
la comarca sin concejales”.
Si Barreda ha iniciado ya su
ofensiva, el presidente catalán,
José Montilla, da los primeros
pasos contra la candidatura de
Ascó (Tarragona). Montilla enviará
una carta a Industria para
comunicarle que rechaza el depósito.
Será el primer paso antes
de usar “todos los mecanismos
legales” para oponerse, según
dijo ayer el vicepresidente
de la Generalitat, Josep Lluís Carod
Rovira. Según Carod, estudia
poner impedimentos en Medio
Ambiente, algo que este departamento
desmintió: “No tenemos
competencias para hacer el
estudio de impacto ambiental”.
El Gobierno catalán no es tan
tajante como el de Barreda y no
piensa recurrir la decisión del
Ayuntamiento de Ascó. “Respetamos
la autonomía municipal”,
dijo Carod. Para complicar más
las cosas a Montilla, sus socios
de ERC e ICV se manifestarán
hoy en Barcelona contra el cementerio
nuclear.
En CiU, partido del alcalde
de Ascó, también hay problemas.
En una reunión interna de
sus diputados en el Parlamento
catalán, varios dirigentes lamentaron
la incoherencia del discurso
del partido, que rechaza el
almacén pero por ahora no ha
expulsado al alcalde de Ascó.

Polémica en la escuela y el juzgado

Sólo ha habido un problema
con un burka en España. Fue en
septiembre del año pasado,
cuando la marroquí Fátima Hssini
se negó a quitárselo para
declarar como testigo ante la
Audiencia Nacional en el juicio
que se celebraba contra nueve
acusados de pertenecer a Al Qaeda.
El magistrado Javier Gómez
Bermúdez le explicó que para
valorar su testimonio y su credibilidad
era imprescindible ver
su rostro. Llegaron a un acuerdo:
ella aceptó descubrirse si no
había público. Existían razones
procesales básicas por encima
de las alegaciones de la mujer.
Aparte de este caso, los conflictos
que se han planteado en
nuestro país tenían que ver
con el pañuelo, o hiyab, prenda
menos conflictiva que deja visible
la cara de quien lo lleva,
pero que incomoda en según
que espacios públicos como las
escuelas o las salas de juicio.
Fátima Elidrisi intentó matricularse
en un colegio concertado
en Madrid en febrero de
2002. Tenía 13 años. El centro
—de monjas— no la admitió por
el hiyab. Las autoridades la enviaron
entonces a una escuela
pública en San Lorenzo de El Escorial.
La directora también estaba
en contra de aceptarla con
pañuelo, pero la Comunidad de
Madrid obligó a que la chica fuera
escolarizada sin condiciones.
Llegó asustada al colegio en su
primer día de colegio, rodeada
de cámaras de televisión. Acabó
la educación obligatoria en
2005, con su hiyab anudado al
cuello. Desde entonces, en el instituto
permiten a las alumnas
musulmanas acudir con el pañuelo
a clase. “No son libres para
quitárselo”, dijo en 2007 el
director a este periódico.
Ese mismo año saltó a los medios
el caso de Shaima, de ocho
años, que vivía en Girona. Un colegio
público se negó a admitirla
con hiyab, y, una vez más, el Gobierno
regional tuvo que intervenir
y obligar al centro a rectificar.
Tanto la Comunidad de Madrid
como la Generalitat catalana
tuvieron claro que debía prevalecer
el derecho a la educación
de Fátima y Shaima por encima
de otras consideraciones.
La polémica ha pasado recientemente
de las aulas a los
juzgados. La abogada Zoubida
Barik, de origen marroquí con
nacionalidad española, fue invitada
a abandonar los estrados
de una sala de juicios de la Audiencia
Nacional por el magistrado
Javier Gómez Bermúdez,
quien le dijo que no podía estar
allí con el pañuelo. Ella había
asistido antes a procesos con su
hiyab y sin problema. El caso ha
llegado al Tribunal Supremo,
que tendrá que decidir. El juez
Gómez Bermúdez argumenta
que en realidad el problema no
eran las connotaciones religiosas
del pañuelo sino que los letrados
no pueden llevar la cabeza
cubierta (salvo con birrete).

Azaña, un estoico moderno


Siete décadas después de la muerte en el exilio del último presidente de la Segunda República, su capacidad
para combinar el ejercicio del poder con la pasión por la cultura debe servir de modelo a los políticos de hoy
Por CÉSAR ANTONIO MOLINA





Azaña fue hasta 1930 un literato-intelectual
y político; y desde 1930 hasta
el final de sus días, en 1940, un
político-intelectual y literato. Compartió
ambos mundos, en apariencia antagónicos,
de la misma manera que lo habían
hecho otros personajes en el siglo XIX, como
Martínez de la Rosa. Azaña mantuvo
su creación literaria y desarrolló a la par
una ferviente acción pública. Escribió novelas,
ensayos, artículos, discursos, biografías,
diarios e hizo numerosas traducciones,
además de redactar y estrenar varias
obras teatrales, quizás su género literario
más querido. También dirigió publicaciones
como La Pluma y España.
En la cena con los intelectuales catalanes
celebrada en Barcelona en 1931, Azaña
afirmó: “Yo soy un escritor perdido en la
política”. Por mi parte, pienso que “perdido”
no sería la palabra: mejor, “metido” en
la política. ¿Por qué lo hizo? Azaña nunca
abandonó su carrera literaria. Siguió publicando
libros, estrenó con los mejores directores
y actores y, por otra parte, la política
le ofreció un inmenso material para escribir
los mejores diarios que jamás se hayan
redactado. El autor de El jardín de los frailes
fue un estajanovista del trabajo intelectual
y no menos del político. Alguien que se
resistió a entrar en la vida pública, a pesar
de que muchos lo veían más como un político
que como un literato. Lo mismo le sucedió
en el ambiente de la política, donde lo
consideraban más bien un intelectual.
Los juicios de Azaña sobre la política
española y los políticos de su tiempo son
tremendos. Los intelectuales, artistas y escritores
le provocan comentarios críticos,
pero en todos ellos ve un estímulo, una
superación, un arrojo y gallardía que no
contempla en cambio en sus otros compañeros.
Azaña afirma que resulta más fácil
brillar en la política que en la literatura.
Para él, por su formación y carácter, la
política tenía muchos inconvenientes. La
gente procedía en la política por subordinación,
no por espíritu crítico ni adhesión
libre y, además, existían intereses que él
calificaba de “subalternos”. En El presidente
del Consejo habla a los lectores (Ahora,
1931), reinterpreta su compromiso político
afirmando que él era un político porque
era un optimista y creía que la función del
gobernante —la diferenciaba de la del político—
tenía que consistir en llevar el esquema
intelectual de su país futuro a la realidad
social o legislativa. “El apartamiento
voluntario en que yo he vivido durante
veinticinco años, dedicado a las letras y al
estudio y conocimiento de mi país y de
otros extranjeros, meha dado esta confianza
que me enseña a no conceder importancia
a las mezquindades personales, y a lo
que suelen llamar enojos y pequeñas pasiones
de la política y a atenerse a sus fines
esenciales y duraderos que, para un hombre
cultivado y sensible, representan un
armazón interior equivalente al del arte o
de la religión”. Azaña se convierte en un
hombre de acción sin por ello desprenderse
de su ser esencial.
Azaña fue a la política para cumplir con
un deber. La política para él era la más alta
manifestación de la cultura. Sus palabras
textuales serían las siguientes: “La pasión
del arte lleva a crear, y la política no es más
que eso; creación, y por ello, tiene la grandeza
de todas las artes” (Homenaje a Espina,
1935). Estando en la política no dejaba
de estar en la cultura. Sus metas eran extender
la alfabetización, el saber y el conocimiento
por todo el país para conseguir
de una vez por todas ciudadanos libres.
Tarea ingente en la que no fracasó del todo.
Azaña está en los debates políticos pero
sin dudarlo un momento se pone al servicio
de la cultura con gestos y medios, con
su propia ejemplaridad de lector, espectador
y visitante de todos los templos donde
se representan cada uno de los géneros.
No hay obra de teatro, estreno cinematográfico
de relevancia, concierto, exposición
o cualquier otra actividad que el trabajo
cotidiano le impidiera visitar. “Por la tarde,
a las cuatro, voy a las Cortes. Leo el
proyecto de Ley de Presupuestos ymevuelvo
al ministerio: al poco tiempo salgo solo y
voy al concierto de la Orquesta Filarmónica
en el Español. Mozart me ha puesto de
buen humor. Desde allí al teatro de la Princesa,
que ahora se llama María Guerrero.
Sesión de clausura de la asamblea del partido
de Acción Republicana. Pronuncio mi
discurso que sale bien y es aplaudidísimo.
Vengo al ministerio a cenar y ya no salgo”,
escribirá en 1932.
Como un ilusionista, sacaba tiempo para
todo, incluso para seguir escribiendo
sus obras y varias páginas confesionales de
profunda sabiduría estoica. Porque Azaña
era un estoico moderno. La política y el
poder no lo envanecieron, precisamente
por albergar dentro de él ese sentimiento
de humildad ante la fragilidad de la existencia.
Cuando llegó al poder, ya era alguien,
no necesitaba de la política para aumentar
su prestigio. Lo arriesgó todo, lo apostó
todo a esa carta. Fue generoso a sabiendas
de lo ingrata que siempre fue España para
con sus servidores. De ahí precisamente
extrajo la firmeza de sus ideas y convicciones.
Por otro lado, sin sectarismo alguno,
Azaña fue una persona conciliadora en un
país que caminaba a posiciones extremistas
irreconciliables. Fue la razón y la prudencia
mismas. Azaña ejerciendo la piedad
no sólo para con los demás, sino también
para consigo mismo.
Pronto se dio cuenta de la gravedad del
momento histórico que vivía y de la dignidad
y cordura con que tendría que enfrentarse
a su destino. Se podría decir que en él
se simbolizaba perfectamente la verdad y
la lealtad de la República para con sus conciudadanos.
Nunca mantuvo el poder para
sí, sino para ejercitarlo hacia el bien común.
Y si usó de ese poder lo hizo en beneficio
de su país y no de su partido. O si se
prefiere, en beneficio del futuro de España:
“El futuro de España… ¡terrible secreto!”,
afirmaría.
Azaña era un personaje singular. Su
ejemplo debería haber servido de arquetipo
para todos los presidentes de cualquier
democracia. En nuestro caso no ha sido
así. Se le ignoró, y sólo se le rescató en
momentos partidistas, cuando él ya estaba
por encima de todo. En Grandezas y miserias
de la política, se plantearía una reflexión
fundamental: si una persona eminente
en otras artes tiene o no derecho, es
o no útil, que intervenga en la vida política.
“La política”, decía, “es la aplicación más
amplia, más profunda, más formal y completa
de las capacidades de un espíritu,
donde juegan más las dotes del ser humano,
y donde no juegan sólo cualidades del
entendimiento, sino, además, cualidades
del carácter”. Azaña cree que esa presencia
es buena para la política, aunque también
advertía que el talante para sobrevivir
en ese mundo era diferente, pues los valores
eran distintos y las mañas también.
El gran problema de la política española
lo contemplaba en la capacidad de acertar
en la designación de los más capaces.
La política se alejaba de esos principios
universales, tan sólo por el personalismo
de quien elige. Otro de nuestros males estaba
igualmente en la incapacidad para conseguir
formar una clase dirigente. “Una sociedad
—decía—, aunque con desventura,
puede pasarse sin grandes artistas pero no
se puede pasar sin dirección política”.
Un presidente preocupado por las cosas
del espíritu, escribían en algunos periódicos
sin que él llegara a adivinar si era un
piropo o una crítica. Más bien habría que
decir un presidente volcado en la acción
pública y con tiempo para pensar. Azaña
quería poner a España al nivel de Francia
o Inglaterra. No tuvo tiempo. No lo dejaron
o, mejor dicho, lo abandonaron.
En la gigantesca edición de sus Obras
completas, magníficamente preparadas por
Santos Juliá, se reproduce una carta que
desde el exilio le envía a Ángel Ossorio: “Repetidamente
le llamé la atención a Negrín.
El Museo del Prado, le dije en una ocasión,
es más importante para España que la República
y la Monarquía juntas”. “No estoy
lejos de pensar así”, respondió él. “Pues calcule
usted qué sería si los cuadros desapareciesen
o se averiasen”, añadí yo. “Sí: un
gran bochorno”, me confesó. “Tendría usted
que pegarse un tiro”, le repliqué.
Azaña amó a nuestra cultura sobre todas
las cosas y, al referirse al Prado, lo hacía
por extensión a toda ella con sus peculiaridades
y lenguas. España sin sus extraordinarios
creadores no era nada. ¿Qué le diría
hoy don Manuel Azaña a su homólogo?
¡Exactamente lo mismo! Y le añadiría además
que la cultura española vale mucho
más que el supuesto glamour y los votos.



El Ibex 35 frena su racha negativa

La Bolsa española ha puesto freno en esta
última sesión a una racha de cuatro caídas
consecutivas sin más argumentos que los de
la inercia general y un nivel de precios razonablemente
atractivo.
El conjunto de los mercados de valores
europeos mostró un comportamiento más
positivo ante el último indicador económico
conocido, el de confianza empresarial en
Alemania del mes de enero. Los empresarios
alemanes han recuperado el nivel de
confianza previo al inicio de la crisis financiera,
a pesar de que los últimos datos de la
economía real muestran un ligero estancamiento.
El Ibex 35 abrió la sesión con un recorte
del 0,97% que le situaba en 11.140,40 puntos,
nuevo mínimo intradía del año. Desde este
punto se inició una paulatina recuperación
animada por un nivel de precios que se considera
atractivo, aunque aún haya que despejar
algunas incógnitas sobre un buen número
de variables económicas. Al final de la
sesión, el Ibex 35 subió el 0,87% para situarse
en 11.347,30 puntos, en teoría a resguardo
de los riesgos de quedar por debajo de los
niveles de soporte.
La mayoría de las plazas europeas obtuvo
resultados similares, con lo que esta jornada
adquirió el tono de un ajuste técnico
tras los serios reveses de los días anteriores.
La apertura de la Bolsa de Nueva York
casi repitió el esquema de los mercados europeos,
con una apertura débil y la posterior
recuperación, en este caso también debida a
la publicación de un índice de confianza. No
obstante, cerró con una mínima pérdida. En
el mes de enero, la confianza de los consumidores
alcanzó su nivel máximo en 16 meses,
también en contra de algunos indicadores
de la economía real pero, al igual que en
Europa, los inversores parecían dispuestos
a aprovechar unos precios que, cuando menos,
se consideraban interesantes.
En el mercado español destacó la reacción
del Banco Popular tras la publicación
de sus resultados del último trimestre, en el
que ha superado las expectativas de los analistas
y confirma que no todos los valores
bancarios responden de la misma forma ante
los problemas del sector.
La contratación en el Mercado Continuo
ascendió hasta 5.559,77 millones de euros,
de los que el Banco Santander movió el 53%,
ya que las operaciones de lavado de cupón
aportaron 2.291,74 millones de euros.

El Popular cree que ha pasado lo peor de la crisis financiera

Ángel Ron, el presidente del Popular
y el más joven de la banca
española, se presentó ayer como
quien ha pasado un mal trago
pero está convencido de tener
un futuro prometedor. “El
año que comienza será duro, pero
no tendrá que ser peor que
2009 para quienes se hayan preparado
bien para afrontar los retos.
Comenzamos 2010 con los
deberes hechos. Lo peor de la
crisis ha quedado atrás. Toca
gestionar sus efectos”, concluyó.
Los inversores bursátiles creyeron
el mensaje. Las acciones
del Popular subieron el 5,48% y
fue el valor que mejor se comportó
del Ibex 35. El tercer banco
registró un beneficio de 766
millones en 2009, un descenso
del 27,2% tras realizar “provisiones
cautelares”, es decir, por lo
que pueda venir, de 480 millones.
Tiene la mayor morosidad
de los grandes bancos, el 4,81%,
y, probablemente la cobertura
más ajustada: 50,27%.
Han podido provisionar mucho
por las plusvalías obtenidas
de la venta de inmuebles, 458
millones, y de operaciones financieras,
240 millones. Admiten
que seguirá subiendo la morosidad
hasta junio (algunos expertos
dicen que tocará el 6%) para
luego descender. Por eso Ron
cuenta con tener menos provisiones,
pero también harán menos
plusvalías. En definitiva, algunos
analistas calculan que este
año el Popular ganará lo mismo
que en 2009.
Ron resaltó sus fortalezas:
es la entidad “con el ratio de
capital más alto de España y de
los mejores de Europa”; ha crecido
un 4,2% en crédito y volverá
a hacerlo este año robando
clientes a la competencia; ha subido
un 15% los depósitos para
evitar problemas de liquidez;
es uno de los bancos más eficientes
del mundo y tiene más
margen de negocio que sus
competidores. En definitiva, la
clave es que ha incrementado
un 11% los ingresos y ha reducido
un 2,2% los gastos.
En las respuestas a la prensa,
rechazó la posibilidad de
comprar entidades y discrepó
de la afirmación de la Asociación
Hipotecaria sobre la insostenible
deuda de los promotores.
El Popular ha comprado activos
por 3.150 milones y se ha
apuntado unas minusvalías de
770 millones por su participación
en Metrovacesa y Colonial.
Cerrará 100 oficinas más
en España y pidió que se acelere
la reestructuración del sector
“porque la incertidumbre